Reseña historica, Un Piloto Aviador Guatemalteco Henry Abel Bustamante Sarmiento.

 


Prólogo

Durante años he intentado iniciar esta corta historia, pero por una razón u otra, siempre quedó en intención. 

Ahora, finalmente, he decidido plasmar mi historia en corto y compartir mi viaje en la aviación, con la esperanza de inspirar a futuras generaciones de pilotos. La aviación no es solo una profesión, sino una forma de vida que transforma a quienes tienen la valentía de entregarse a ella. Quiero compartir mis experiencias, mis momentos de triunfo y los desafíos que enfrenté en mi camino para convertirme en piloto.


El Sueño de Volar

Desde que tenía unos 8 años, escribí en un libro de estudios sociales que quería ser "Piloto Aviador". Mi sueño era llevar pasajeros de un lugar a otro en avión. Esa hoja aún está en mi casa en Guatemala como un recordatorio de mi pasión por la aviación.

Nací en la ciudad de Guatemala en 1970, y desde temprana edad, supe que mi destino estaba en los cielos. Pasaba horas observando los aviones despegar y aterrizar, imaginando cómo sería estar en la cabina, con el control absoluto del vuelo.

Recuerdo que de niño fabricaba aviones de papel y soñaba con surcar los cielos. Mientras otros niños querían ser médicos, abogados o futbolistas, yo solo pensaba en aviones. Ese deseo se convirtió en una obsesión que marcaría el rumbo de mi vida.


Primeros Pasos y Desafíos

No fui un estudiante brillante. Me parecían aburridas las clases de aula cerrada, aunque me destacaba en inglés y alguna mas aplicada que tuviese experimentos, a pesar de los cambios de colegio y los desafíos académicos, mi deseo de superación nunca desapareció.

En cuarto de bachillerato me interesó la vida militar, especialmente como aviador. Ingresé en la Escuela Militar en Guatemala, pero mi estancia fue corta. Luego lo intenté en México, pero tampoco funcionó. 

Al salir de la escuela militar, me sentí frustrado. Durante dos años había soñado con ser piloto de la Fuerza Aérea, pero mis intentos fracasaron por bloqueos de personas con poder político para colocar a sus hijos en mi lugar. No me rendí. Sabía que existía otro camino y estaba decidido a encontrarlo.


En el Corazón de la Aviación

Mi primer trabajo en aviación fue en el aeropuerto La Aurora, en Guatemala, como encargado de equipajes con Eastern Airlines fue una experiencia muy agradable y emocionante ya que tenía la oportunidad de estar cerca de los aviones, especialmente el B727-200 de Eastern, luego trabajé en la torre de control como controlador de transito aéreo y como despachador de vuelos donde en aquel entonces el despachador de vuelos fungía como un asesor para los pilotos y efectuaba los cálculos de masa y balance para lo cual fui entrenado en Fokker 100, B737-300, A300 y B757-200. Cada empleo me acercó más a mi sueño de ser piloto.

Trabajar en el aeropuerto fue una de las experiencias más emocionantes de mi vida. Estar rodeado de aviones, sentir el rugido de los motores y ver despegar enormes aeronaves comerciales me hacía sentir más cerca de mi meta. Aprendí a conocer el funcionamiento interno del mundo de la aviación, desde la logística en tierra hasta el control del tráfico aéreo. Cada día en el aeropuerto era un paso más hacia mi objetivo.



El Primer Vuelo Solo

En 1989, con ayuda económica de mi padre y mi hermano, comencé a volar un Cessna 150 matricula TG-OAL, recibí instrucción teórica y práctica hasta que mi instructor consideró que estaba listo para mi primer vuelo en solitario. Fue una experiencia indescriptible, llena de emociones encontradas.

Ese día jamás lo olvidaré. Recuerdo que hice tres patrones de tráfico en La Aurora y que la parte más complicada fue el aterrizaje, especialmente con los vientos cruzados y la elevación del aeropuerto de casi 4,880 pies MSL (mean sea level) Al regresar al hangar, sentí que había conquistado el Everest.

Despegar solo por primera vez es un rito de iniciación en la vida de un piloto. Es el momento en el que el instructor confía en ti lo suficiente como para dejarte en el aire sin supervisión. Sentí una mezcla de euforia y miedo, pero cuando aterricé con éxito, supe que no había vuelta atrás: la aviación sería mi destino.


Primeras Experiencias de Vuelo

Tuve experiencias inolvidables, como volar en condiciones meteorológicas adversas y enfrentar fallos técnicos en vuelo. En una ocasión, el motor comenzó a fallar cuando regresaba de San Raimundo (un área local de trabajo para pilotos estudiantes), lo que me obligó a actuar rápidamente para asegurar un aterrizaje seguro. Otra vez, enfrenté fuertes vientos que me impidieron cruzar una montaña hasta que gané suficiente la altitud luego de arduo trabajo.

Uno de los momentos más aterradores que viví fue cuando volaba sobre una zona montañosa y el viento comenzó a sacudir la aeronave con tal fuerza que el avión descendía peligrosamente. Fue en ese momento cuando entendí la importancia de la preparación y la capacidad de tomar decisiones en fracciones de segundo.

La aviación es una profesión de riesgo, pero también de grandes recompensas. Aprendí la importancia de la precisión y la calma bajo presión.


La Vida en Cabina de vuelo.

Volé en Traslados S.A., una compañía de aviación ejecutiva, donde acumulé miles de horas de vuelo y conocí muchos destinos, en esa compañía volé mas de seis años y acumule mas de dos mil horas de vuelo. Tuve ahí, la oportunidad de volar C172, Maule M5, Piper Séneca PA-34 y Piper Navajo PA-31-350, y PA-23 entre otros.

Entre mis mejores recuerdos está el haber llevado a un famoso presentador de CNN en un vuelo desafiante por condiciones meteorológicas adversas a la la ciudad de Tuxtla Gutierrez, Mexico. Además, tuve la oportunidad de volar un Sabreliner NA-265A, mis primeras experiencias con aeronaves turboreactoras a Houston Hobby y Monterrey, una experiencia inolvidable.

Tras varios años de experiencia, ingresé a la aerolínea Mayan World, donde piloté ATR 42 y aprendí sobre operaciones en aerolíneas como piloto profesional luego de un duro curso de inicio en Houston en la famosa escuela de Flight Safety.

En mi carrera como piloto, he volado en las condiciones más extremas y he aprendido a confiar en mi preparación y experiencia como hacer aproximaciones de CAT III C en A380. Cada vuelo es una oportunidad para aprender algo nuevo. Los aviones se convierten en una extensión de uno mismo y el cielo se vuelve el hogar.

Tuve la bien aventuranza de haber sido el primer comandante de A380 procedente de Guatemala.



Reflexiones y Consejos del Momento

Ser piloto ha sido la mayor bendición de mi vida. He visto el mundo desde el cielo y he aprendido que la perseverancia es clave para alcanzar los sueños. Esta profesión me ha llevado a lugares que jamás imaginé y me ha brindado innumerables enseñanzas.

Si hay algo que he aprendido en todos estos años, es que en la aviación, como en la vida, no hay atajos. Se necesita disciplina, paciencia y un deseo inquebrantable de superación. No siempre será fácil, pero cada desafío superado hace que el viaje valga la pena.

Espero que esta historia inspire a quienes sueñan con volar, recordando que, con esfuerzo y pasión, los sueños pueden hacerse realidad.


Experiencia inolvidable

Luego de haber tenido ya algo de experiencia en aeronaves de aerolínea como el ATR42, tuve la oportunidad de volar mi primer jet comercial, el Boeing 737-200 en la compañía nacional de Guatemala “Aviateca” la cual al poco tiempo de mi ingreso pasó a ser “Taca”.

Donde tuve la oportunidad, también de volar el Airbus A300-B4 [el que lleva dos pilotos y un ingeniero de vuelo] carguero y donde fui promocionado como Capitán de Aeronave en el famoso Airbus A320. En donde permaneci 9 años.

Luego tuve la gran oportunidad de poder ser contratado por Jet Star Asia, en Singapur. Donde fui promovido como Instructor de Vuelo en linea LIP.

Pasados dos años tuve la oportunidad de enrolarme en Etihad, Emiratos Arabes Unidos como capitán de Airbus A320 para luego ser promovido al Airbus A330, Airbus A340-500 y 600 y Airbus A380.

Donde también tuve la oportunidad de formar parte del equipo de Quality Assurance QA como Auditor IOSA.

Luego de volar 31 años y un total de 18,860 horas totales de vuelo, dejé de volar por condiciones medicas adversas las cuales afectaron mi salud. Un sindrome metabolico mayormente causado por nocturnidad constante durante tantos años seguidos.


Surgimiento de nuevas oportunidades

En el 2024 ingresé a Air Nostrum como auditor de la CAMO y substituto del RCM en el departamento de Ingeniería para el mantenimiento continuado de la aerolínea, lo cual me ha llevado a tener nuevas experiencias y conocimientos en el área técnica de mantenimiento en donde he aprendido mucho al respecto del área del mecánico, el ingeniero y lo estructural. Una experiencia maravillosa. como entrar en detalle de lo que es el AMP y los AMM Task Cards CC, y mantenimientos programados y no programados tanto de Linea como Base. seguimientos de AD y SBs. entre otras cosas, como componentes intercambiables o canibalizaciones de aeronaves, puestas en servicio o deliveries y storage de las mismas.

Ahora en el 2026 se me ha dado la opertunidad siepre dentro de ANEM (Air Nostrum Engineering Maintenance) formar parte del departamento de Formacion e Innovacion como Instructor. Asi hoy por hoy cumpliendo 36 años en la aviacion.

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